Petro prohíbe que De la Espriella asuma la presidencia en un cuartel militar
El equipo del ultraderechista electo pidió trasladar el acto a una guarnición militar, provocando dificultades logísticas y jurídicas. El mandatario saliente dijo que “en los cuarteles no se hacen leyes”.
El presidente de Colombia, Gustavo Petro, prohibió que su sucesor en el cargo, el ultraderechista Abelardo De la Espriella, tome posesión en una instalación militar cuando la ley establece que sea ante el Congreso con sede en Bogotá. El mandatario saliente dijo que “en los cuarteles no se hacen leyes, se hacen acciones de seguridad de defensa del pueblo y su vida”. De la Espriella, que durante la campaña electoral mostró su cercanía al estamento militar, incluso con el saludo castrense y el lema “¡Firmes por la patria!”, quiere dejar claro desde un comienzo el peso que las Fuerzas Militares tendrán en su gobierno.
“En los cuarteles no se hacen leyes”
“En servicio de mis facultades constitucionales y legales, ordeno que ningún establecimiento militar sirva para una posesión de un presidente de la República de Colombia”, indicó Petro en una publicación en la red social X. “Es en una sesión del Congreso donde el nuevo presidente debe posesionarse, tal como lo hice yo y todos los demás. Que Abelardo no me de la mano, es más o menos, un halago, pero obedezco las leyes de la Constitución de 1991″, explicó.
“Los cuarteles militares y policiales están bajo mis órdenes hasta el momento que el nuevo presidente jure y por tanto, hasta ese momento, soy el comandante supremo de las fuerzas militares. Ningún oficial da el saludo militar a un civil sino cuando éste sea su comandante supremo”, señaló Petro. “La ley dice cuál es la sede del Congreso de la República, dónde deben debatirse las leyes del pueblo y no de las mafias o de los extranjeros. En los cuarteles no se hacen leyes, se hacen acciones de seguridad de defensa del pueblo y su vida”, insistió el mandatario saliente.
El acto de posesión de Abelardo De la Espriella está previsto para el 7 de agosto. Expertos y juristas estiman complicada la logística e incluso la seguridad que supone trasladar a los congresistas al recinto militar para el juramento. “La soberanía nacional ha sido quebrantada por extranjeros que usurparon el derecho del pueblo a elegir libremente. Bolívar vuelve a morir. Pero mientras sea presidente defiendo las leyes y la constitución de un pueblo soberano”, sostuvo Petro.
El pedido de De la Espriella
Las palabras de Petro ocurrieron luego de que el equipo del presidente electo pidiera el viernes al Congreso evaluar la posibilidad de que la investidura presidencial se haga en una guarnición militar. La carta, firmada por la coordinadora de transición del equipo de De la Espriella, Mariana Pacheco, detalla el deseo del próximo gobierno de que la posesión se “realice en un lugar distinto a la ciudad de Bogotá”, sin dar más detalles.
La Constitución colombiana establece que la posesión presidencial debe hacerse ante el Congreso y tradicionalmente se ha hecho en el Salón Elíptico del Capitolio, aunque las últimas investiduras tuvieron lugar en la Plaza de Bolívar, en el centro de Bogotá, y no hay antecedentes recientes en un recinto diferente, como el que quiere De la Espriella. Al respecto, el equipo del presidente electo pidió al Congreso que le responda tres inquietudes para poder iniciar la planeación jurídica y protocolaria de la ceremonia.
En el primer punto se solicita confirmar si el Congreso tiene la facultad de trasladar su sede fuera de la capital colombiana para el acto de posesión de De la Espriella. Aunque no se ha confirmado en cuál guarnición militar quiere jurar el cargo, versiones de medios locales indican que podría ser en un batallón en Popayán, capital del Cauca, por el simbolismo que eso supondría para el ultraderechista ya que se trata de un departamento golpeado por la violencia del conflicto armado en los últimos años.
En el segundo punto se pidió indicar el quórum exigido para que el Congreso “pueda constituirse válidamente” fuera de Bogotá en la investidura y recordó que la posesión presidencial es un “acto solemne que no requiere votación”. El equipo del mandatario electo también pidió describir el procedimiento previsto “para proponer, debatir y formalizar” el acuerdo entre el Senado y la Cámara de Representantes que autorice el traslado de la sede del Congreso a un lugar distinto a la capital colombiana.
Pacheco también pidió conocer el plazo para hacer el trámite logístico antes del 7 de agosto, ya que el nuevo Congreso, elegido el pasado 8 de marzo, se instala el 20 de julio. La intención de De la Espriella fue cuestionada por la complejidad que representa en materia logística el traslado a otra ciudad de 108 senadores y 188 representantes a la Cámara, además de jefes de Estado y de Gobierno invitados, representantes de organismos internacionales, otras autoridades, personal de servicios, seguridad y prensa.
La transición
Gustavo Petro y parte de la izquierda no reconocen la elección de De la Espriella, quien se impuso estrechamente en la segunda vuelta el pasado 21 de junio a Iván Cepeda, por lo cual la bancada de su partido, el Pacto Histórico, se espera que ejerza una oposición radical desde el primer momento al nuevo gobierno, lo que incluye el acto de investidura. Pese a este escenario, el mandatario saliente se comprometió por medio de una llamada telefónica con su par brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, a dejar el cargo el próximo 6 de agosto y a promover una transición pacífica de gobierno.
Mientras tanto, el entrante gobierno ultraderechista ya se puso en marcha con el alineamiento a los intereses estadounidenses. El vicepresidente electo, José Manuel Restrepo, viajó el domingo a Washington junto a un equipo de ministros designados para desarrollar una agenda económica que incluye una audiencia en el Congreso de Estados Unidos y una participación en un foro para exponer las prioridades financieras de la nueva gestión.
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