Pobreza en Argentina: quiénes son los más afectados y por qué la clase media también cae bajo la línea

El deterioro de los ingresos frente al costo de vida volvió a poner el foco en la situación de los hogares y en las dificultades para sostener los gastos cotidianos

En Argentina, del segundo semestre de 2025 al primer semestre de 2026, la pobreza alcanzó al 32,3% y la indigencia llegó al 7,5%, según datos del INDEC. El aumento respondió a una pérdida de ingresos frente al costo de la canasta y afectó a hogares pobres y sectores medios.

Al mismo tiempo indicó que el 32,3% representa cerca de nueve millones de personas en los datos relevados. Y señaló una proyección de alrededor de 15 millones de personas bajo la línea de pobreza en todo el país.

Migliore ubicó a la clase media como uno de los grupos que más expresa el deterioro actual. “La clase media está cayendo en la pobreza”, afirmó.

La analista describió situaciones que afectan a hogares con ingresos previos estables. Mencionó la suspensión de pagos de obra social, las deudas con familiares y la refinanciación de tarjetas.

Migliore señaló que cerca de cinco millones de personas viven en barrios populares. Planteó que esos hogares necesitan obras de infraestructura, acceso educativo y formación laboral.

La analista remarcó que muchas personas de esos barrios enfrentan obstáculos que exceden el ordenamiento de la economía. “Si vos no hacés una política activa de infraestructura”, dijo, esas condiciones no cambian por crecimiento económico.

También habló de una pobreza que afecta la vida cotidiana más allá de la falta de alimentos. Relacionó ese proceso con la incertidumbre sobre el acceso futuro a bienes y servicios básicos.

Pobreza infantil y expectativas de futuro

La analista señaló que la pobreza afecta con mayor intensidad a niños y adolescentes. “La pobreza tiene edad”, afirmó antes de exponer los datos sobre la población más joven.

Migliore indicó que el 44% de los chicos de Argentina vive en situación de pobreza. Consideró que el lugar de nacimiento condiciona las oportunidades de cada persona desde sus primeros años.

Al mismo tiempo vinculó esa situación con las condiciones de vida de muchas familias. Mencionó hogares donde las madres trabajan en uno o dos empleos y aun así permanecen bajo la línea de pobreza.

La analista citó un trabajo realizado con el Cias sobre las expectativas de jóvenes de 22 y 24 años. Allí, algunos participantes expresaron dudas sobre la posibilidad de ver mejoras durante sus propias vidas.

La entrevistada también habló sobre el descrédito hacia instituciones como la escuela. Según su análisis, muchos jóvenes sienten que el sistema educativo no logra contener sus problemas cotidianos.

Migliore sostuvo que la asistencia estatal, municipal y religiosa puede ayudar a resolver urgencias. Aclaró que esas redes no garantizan una salida sostenida de la pobreza.

Entre otras cosas, la analista relacionó el crecimiento de la pobreza con la calidad del empleo. “El trabajo es precario y en malas condiciones”, afirmó al explicar por qué muchos ingresos no alcanzan.

Asimismo, señaló que el trabajo por cuenta propia representa cerca del 30% del mercado laboral. Añadió que la informalidad creció dentro de ese sector. Según detalló, la informalidad reduce los ingresos de quienes dependen de actividades sin estabilidad. Esa situación limita la capacidad de los hogares para cubrir la canasta básica.

La analista pidió vincular la política social con la discusión económica. Planteó que ambas áreas forman parte de un mismo problema y no deben tratarse por separado.

Migliore mencionó diferencias en las formas de endeudamiento. Quienes tienen más recursos pueden acudir a bancos, billeteras virtuales o familiares, según explicó.

En los barrios populares, la situación puede adoptar otras formas. La analista sostuvo que muchas familias recurren a prestamistas ante la falta de acceso a créditos formales.

“Pensar que al pobre le llega un préstamo de una fintech es no conocer la pobreza”, afirmó. Con esa frase, cuestionó las interpretaciones que no consideran las condiciones de los hogares más vulnerables.

Migliore también alertó sobre la presencia de redes vinculadas al narcotráfico en zonas desprotegidas. “El narco ocupa ese lugar”, dijo al referirse a la ausencia de prestaciones estatales.

La analista señaló que la pobreza también creció entre los adultos mayores. Explicó que ese grupo puede enfrentar una presión mayor por el costo de medicamentos y la evolución de las jubilaciones.

Migliore indicó que la canasta de pobreza no contempla el peso de los remedios. Esa ausencia, según planteó, puede afectar la lectura de las condiciones de vida de las personas mayores.

La entrevistada relacionó este proceso con el envejecimiento de la población. Dijo que hay menos chicos, que las personas viven más años y que el sistema previsional enfrenta nuevas exigencias.

Migliore consideró que Argentina debe revisar su sistema de protección social. Mencionó tanto el esquema jubilatorio como las asignaciones familiares y los cambios del mercado laboral.

También habló de la distribución territorial de la pobreza. Señaló que el conurbano concentra la mayor cantidad de personas pobres en términos nominales.

Migliore vinculó esa concentración con cambios en el modelo productivo y el empleo. Mencionó la minería, el petróleo y el litio como sectores que pueden modificar la estructura económica. “Ni cinco millones de personas se van a mudar a Vaca Muerta de manera automática”, afirmó. También sostuvo que no todas las personas cuentan con las habilidades que demandan nuevas actividades.

La analista propuso pensar opciones productivas para los grandes conurbanos. Señaló que esas áreas podrían prestar servicios vinculados con sectores exportadores mediante una cadena industrial distinta.

Incluyó a la educación dentro de esa discusión. Planteó que los jóvenes y los adultos necesitan más formación para adaptarse a transformaciones del trabajo.

Fuente: Infobae
OP: Sebastián Almada

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