Preocupa el aumento de infartos en menores de 40 años: la advertencia del Hospital Rawson
El jefe de la Unidad Coronaria aseguró que cada vez reciben más pacientes jóvenes con síndrome coronario agudo. Apuntó a los malos hábitos, el sobrepeso y el consumo de vapeadores y otras sustancias como factores de riesgo.
El Hospital Guillermo Rawson encendió una señal de alerta ante un fenómeno que gana terreno: el incremento de casos de infarto en personas menores de 40 años. Así lo advirtió el jefe de la Unidad Coronaria, Gonzalo Peñaflor, quien aseguró que la presencia de pacientes jóvenes con síndrome coronario agudo dejó de ser un hecho aislado para convertirse en una situación cada vez más frecuente.
El especialista explicó que, durante los últimos años, el servicio comenzó a recibir con mayor regularidad a hombres menores de 40 años y, en menor medida, también a mujeres con cuadros compatibles con infarto.
“Se trata de personas que están en plena etapa laboral y familiar, por lo que el impacto de un evento cardiovascular es muy importante, tanto desde el punto de vista de la salud como de su calidad de vida”, señaló.
La preocupación también quedó reflejada en una investigación desarrollada junto a estudiantes de Medicina de la Universidad Católica de Cuyo. El trabajo permitió identificar alrededor de 15 pacientes menores de 40 años que sufrieron un síndrome coronario agudo en apenas un año dentro del Hospital Rawson.
Aunque aclaró que el hospital atiende cientos de infartos anualmente, Peñaflor sostuvo que la cantidad de casos en adultos jóvenes motivó un análisis más profundo. Según indicó, la evidencia científica internacional también muestra un crecimiento de este tipo de episodios en distintos países.
Entre los principales factores asociados, el cardiólogo mencionó los hábitos alimentarios poco saludables, el sobrepeso, el sedentarismo y el consumo de productos ultraprocesados, características cada vez más frecuentes en la población joven.
Además, advirtió sobre el impacto del consumo de sustancias. En ese sentido, señaló que los vapeadores no solo aportan nicotina, sino también otros compuestos químicos que podrían favorecer procesos inflamatorios y la formación de trombos, aumentando el riesgo cardiovascular.
Peñaflor también recordó que sustancias como la cocaína incrementan considerablemente el riesgo de sufrir un infarto por sus efectos sobre la presión arterial y la circulación coronaria. En cuanto al cannabis, indicó que distintos estudios científicos también lo vinculan con un mayor riesgo de eventos cardiovasculares.
Por último, destacó la importancia de la rehabilitación cardíaca para quienes ya atravesaron un infarto y remarcó que la mejor estrategia sigue siendo la prevención. Controles médicos periódicos, alimentación equilibrada, actividad física y evitar el consumo de tabaco, vapeadores y drogas recreativas son algunas de las principales recomendaciones para reducir el riesgo de enfermedades cardiovasculares desde edades tempranas.
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