San Juan evalúa el potencial productivo del burro, aunque su venta sigue prohibida en el país

Desde la Secretaría de Agricultura y Ganadería aclararon que el Código Alimentario Argentino impide la comercialización interna, pero analizan la viabilidad técnica para una posible exportación.

Miguel Moreno secretario de agricultura ganadería y agroindustria

Tras el debate generado en torno al consumo de carne de burro, el Gobierno de San Juan, a través de su secretario de Agricultura y Ganadería, Miguel Moreno, fijó la postura oficial: la venta de este producto está terminantemente prohibida en el mercado interno por disposición del Código Alimentario Argentino.

Sin embargo, la provincia no le cierra la puerta a la actividad. Los equipos técnicos de la Secretaría están analizando la factibilidad económica de la producción de burros, enfocándose exclusivamente en el mercado externo.

El modelo cordobés y la opción exportadora

Aunque la legislación nacional impide que un ciudadano compre carne de burro en una carnicería local, existe una excepción legal. “Lo que sí está permitido es la faena, siempre y cuando sean frigoríficos autorizados con el objeto de la exportación”, detalló Moreno.

El funcionario citó el caso de Córdoba, donde ya operan establecimientos dedicados a este rubro. San Juan, por su parte, cuenta actualmente con infraestructura para ganado vacuno, porcino y caprino, pero el esquema para équidos requeriría una adaptación logística y técnica específica.

Desafíos técnicos: Tiempo y rendimiento

La viabilidad del negocio no depende solo de la ley, sino de la eficiencia productiva. Los informes técnicos que espera la provincia evalúan dos factores críticos:

  1. Gestación: El periodo reproductivo del burro es más extenso que el de la vaca.

  2. Conversión alimenticia: Se estudia cuántos kilos de alimento necesita el animal para producir un kilo de carne, un indicador clave para determinar si es rentable frente a otras especies.

Guerra contra la faena clandestina

Un punto central de la gestión actual es la seguridad alimentaria. Moreno advirtió sobre los peligros de la faena ilegal de caballos y burros, tarea que combate la Policía Rural.

Para fortalecer estos controles, San Juan ha dado un salto tecnológico: el laboratorio biotecnológico provincial ya cuenta con técnicas validadas para identificar con precisión si una muestra de carne pertenece a un burro o a un caballo.

“Ya tenemos los equipamientos y se están llevando adelante las determinaciones para garantizar la trazabilidad y la seguridad de lo que consume la población”, afirmó el secretario.

POR LIC. EUGENIA VILA

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