Según estimaciones privadas, la economía tuvo un leve crecimiento en septiembre y la Argentina entró en recesión técnica
Las consultoras Equilibra y Orlando J. Ferreres estimaron una mejora mensual desestacionalizada de entre 0,1% y 0,5%, insuficiente para compensar el retroceso previo. El tercer trimestre habría cerrado en baja frente al segundo
La actividad económica se habría recuperado levemente en septiembre, tras una fuerte caída en julio y un crecimiento pequeño en agosto. Así, el tercer trimestre del año habría cerrado con una contracción que se suma a la ya registrada en el segundo trimestre del año, alcanzando la definición de consenso de una recesión técnica. Con estos números, las previsiones de crecimiento de la Argentina en 2026 vuelven a corregirse a la baja.
Las proyecciones de Equilibra y Orlando J. Ferreres & Asociados coincidieron en que septiembre mostró una mejora frente a agosto en las series desestacionalizadas, aunque con distinta intensidad. Equilibra calculó un avance mensual de 0,5% para el Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE), mientras que el Índice General de Actividad (IGA) de Ferreres estimó una suba de 0,1%.
En la comparación con septiembre de 2025, ambas mediciones siguieron en terreno negativo. La consultora Equilibra proyectó una caída de 1% para el EMAE y Ferreres estimó una baja de 0,8% para su indicador. Los dos relevamientos son anticipos privados: la evolución oficial de la actividad y del Producto Bruto Interno (PBI) queda sujeta a las publicaciones y revisiones del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC).
El tercer trimestre habría registrado una nueva contracción
La mejora mensual prevista para septiembre no habría compensado el retroceso acumulado en julio y agosto. Para Equilibra, el nivel de actividad del tercer trimestre quedaría 2,6% por debajo del segundo trimestre en términos desestacionalizados. Ferreres calculó una baja trimestral de 1,2% con la misma metodología.

Para evitar esa caída trimestral, la economía debía registrar en septiembre un rebote desestacionalizado de alrededor de 8,5%, según los cálculos de Equilibra elaborados a partir de los datos disponibles de julio y agosto. Esa variación debía elevar el promedio del tercer trimestre hasta el nivel medio del período abril-junio, que es la base de comparación para esta medición. El requisito estaba muy por encima de las estimaciones privadas para el mes y también de los aumentos mensuales observados durante 2026.
Una expansión de esa magnitud no se registraba desde la salida de la pandemia de COVID-19, cuando la reapertura de actividades provocó recuperaciones mensuales excepcionales después de las restricciones sanitarias. El avance de 0,5% proyectado por la consultora y el 0,1% calculado por Ferreres quedaron, por lo tanto, lejos del salto necesario para que el trimestre cerrara sin descenso. El dato permite dimensionar el efecto del desplome de julio y de la mejora limitada que siguió en agosto: aun una suba mensual en septiembre no alcanzaba para revertir el arrastre acumulado en el trimestre. De acuerdo con esa proyección, la actividad habría quedado todavía 2,2% por debajo del nivel de junio.
El segundo trimestre también había terminado con una caída frente al primero. Por eso, de confirmarse las estimaciones privadas, el país ya estría atravesando una recesión técnica, la denominación habitual para dos trimestres consecutivos de contracción en la medición desestacionalizada del PBI.
Con todo, la contracción económica del tercer trimestre no será oficial hasta el próximo 16 de diciembre, cuando el organismo estadístico publique el informe completo del Producto Interno Bruto (PIB) del tercer triestre. Esto se debe a una diferencia técnica y de cobertura: los datos mensuales del EMAE son un indicador preliminar e indicativo que calcula mensualmente el volumen físico de producción de 15 sectores económicos. Sin embargo, no cubre en profundidad todas las variables de las cuentas nacionales, que consolidan variables como la evolución de la inversión real, el consumo público y privado, y el balance final de la balanza comercial de bienes y servicios.

La recuperación de minería y energía no compensó las bajas en otros rubros
El desempeño sectorial mostró un avance marcado en minas y canteras, que creció 17,4% interanual en septiembre, de acuerdo con el IGA de Ferreres. Electricidad, gas y agua subió 7,5%, mientras que transporte, almacenamiento y comunicaciones registró una mejora de 1,8%.
Del otro lado, la agricultura y la ganadería retrocedieron 3,9% interanual; la industria manufacturera cayó 1,5%; la construcción, 1,8%; y la intermediación financiera, 2,9%. El comercio mayorista y minorista mostró una baja de 0,8%. Para Equilibra, los sectores no primarios descendieron 1,6% respecto de un año antes, mientras que los primarios crecieron 4,6%.
La actividad todavía quedaría por debajo de los niveles de junio y marzo
La consultora estimó que, aun con el crecimiento mensual de septiembre, la economía quedaría 2,2% por debajo del nivel de junio y 3,9% debajo del máximo alcanzado en marzo de 2026. La actividad no primaria, que excluye agro, minería, energía y pesca, se ubicaría 2% por debajo de marzo.
En el acumulado de los primeros nueve meses, Equilibra proyectó una suba de 1% frente al mismo período de 2025, explicada por el crecimiento de 10,9% de los sectores primarios. Las actividades no primarias, en cambio, acumularían una baja de 0,6%.
Las consultoras moderaron sus previsiones para 2026
Ferreres informó que su índice acumuló una variación de 0,3% entre enero y septiembre. La firma señaló que la recuperación podría demorarse ante el deterioro de las expectativas, aunque prevé que la mejora de los salarios contribuya de forma gradual a la actividad.
Equilibra redujo su proyección de crecimiento para 2026 a 1% o menos. La cifra definitiva del tercer trimestre dependerá de los datos que publique el INDEC, que revisa las series de actividad al cierre de cada período.
Fuente: Infobae
OP: Juan Pablo Amaya
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