Suspendieron el desalojo en una sinagoga en Flores

El templo está ubicado en Helguera al 270. La justicia falló a favor de uno de los grupos, pero unas 30 personas se negaban a dejar el lugar.

Dos grupos de fieles se disputan la propiedad de una sinagoga ubicada en el barrio de Flores. Una parte de los miembros de la comunidad vendió el predio sin el consentimiento del otro, que lo acusa de haber realizado la transacción con documentos falsos. La justicia falló a favor de los vendedores y ordenó que el lugar sea desalojado. Este lunes estaba todo dispuesto para hacerlo, en medio de un gran operativo de seguridad que alteró el barrio. Pero todo quedó en la nada: el grupo opositor a la venta se atrincheró en el edificio y el desalojo terminó suspendido.

En la mañana de este lunes, la Policía de la Ciudad concurrió a la sinagoga ubicada en Helguera al 270, en Flores, con una orden de desalojo. A la llegada de los oficiales, alrededor de 30 miembros de la comunidad se negaron a abandonar el lugar, alegando que la venta habría sido realizada en condiciones fraudulentas.

Según se supo, la titularidad de la sinagoga estaba a nombre de la Comunidad Israelita Ortodoxa, que en junio de 2025 vendió la propiedad a la sociedad Kal Nidre S.A. Ambas partes habrían acordado por contrato que el inmueble sería entregado el 31 de agosto de 2026, para dar tiempo al traslado del templo a una nueva sede.

El conflicto se inició cuando un grupo de fieles se negó a abandonar el lugar e impidió que se llevaran el mobiliario. Los vendedores del inmueble sostuvieron que este grupo no contaba con autorizaciones legales ni derechos sobre la propiedad y presentaron una denuncia judicial para que abandonaran el predio.

Por su parte, quienes buscan permanecer en el templo insisten que la propiedad fue vendida de manera ilegal y mediante un título falso. El presidente de la sinagoga aseguró que la venta fue realizada por “diez muchachos de la comunidad que fueron a la inmobiliaria con un título de propiedad”, sin que el resto de los fieles tuvieran conocimiento sobre la transacción. Se especula que la venta se concretó para construir una galería de locales comerciales en el terreno.

Otro de los fieles que estaba en el lugar apuntó contra un exrabino de la sinagoga: “Hace 25 años esta propiedad se puso a cargo de un rabino que ya no está en la institución. Al hacerse cargo del predio, se tomó el atrevimiento, sin consentimiento de los mayores que lo fundaron, de realizar la venta”, aseguró. Desde la comunidad resaltaron que el templo fue construido en 1950 por los padres y abuelos de quienes hoy están allí. “Está escrito en los 10 mandamientos que un templo nunca se puede demoler ni vender, queda para la historia, tenemos 70 años de historia acá”, aseguró el presidente de la institución, quien afirmó: “Nos vamos a quedar siempre, toda la vida. Esto va a quedar para nuestros hijos y nietos”.

A su llegada, la policía se comunicó con las personas que estaban dentro del lugar para realizar un desalojo pacífico. En primera instancia, acordaron esperar un tiempo para que los fieles pudieran culminar sus rezos, antes de continuar con la medida judicial. Quienes estaban en la sinagoga agradecieron la forma en que accionó la policía porteña, que por cierto esta vez actuó con consideración y dejó de lado la violencia y falta de miramiento habitual con que la Ciudad viene emprendiendo los desalojos.

Finalmente, alrededor de las 11, la medida fue levantada. Según aseguró la abogada Viviana Broitman, que se encontraba dentro del templo, al enterarse de lo que estaba sucediendo, el comprador habría pedido que se diera marcha atrás con el desalojo. “Quienes son los legítimos compradores permitieron que el templo siguiera funcionando, y quienes continúan con la medida son quienes hicieron la venta, que cobraron 400 mil dólares para vender, fraguando títulos”, declaró Broitman.

fuente pagina 12

op: checo murciano

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