TGN presentará al RIGI un gasoducto de USD 1.500 millones para llevar el gas de Vaca Muerta al norte del país y exportar a la región
La obra de 753 kilómetros unirá la cuenca neuquina con Córdoba y buscará resolver el déficit estructural de abastecimiento que cada invierno deja sin gas a cientos de industrias del centro, norte y litoral del país
Transportadora de Gas del Norte (TGN), la operadora regional de ductos controlada por la petrolera del Grupo Techint, Tecpetrol y CGC, la firma energética de Corporación América, el holding de Eduardo Eurnekian, anunció este jueves la construcción del Gasoducto Manuel Belgrano. Se trata de un proyecto que demandará un desembolso de USD 1.500 millones para conectar Vaca Muerta con el centro y norte del país.
Según comunicó, la empresa tiene previsto presentar la iniciativa ante el Régimen de Incentivos a las Grandes Inversiones (RIGI). La obra, que se extenderá por 753 kilómetros y atravesará cinco provincias, apunta a cubrir el déficit de abastecimiento de gas que afecta a industrias y centrales eléctricas de la región, y a generar capacidad exportadora hacia países vecinos. Proyectos complementarios sobre el sistema de TGN llevarían la inversión total a casi USD 2.200 millones, aunque por fuera del régimen de incentivo.
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De hecho, el proyecto responde a una transformación estructural del mercado gasífero argentino. Durante décadas, TGN operó su red de ductos transportando gas desde el norte del país y desde Bolivia hacia los grandes centros de consumo. Pero la declinación de la producción en ambas cuencas, combinada con el crecimiento de la oferta en Vaca Muerta, derivó en la reversión del gasoducto en 2024: el flujo pasó a correr de sur a norte. Con ese esquema revertido, la capacidad actual resulta insuficiente para cubrir la demanda invernal, y el mercado aún depende de importaciones de gas natural licuado (GNL) por el puerto de Escobar, gasoil importado y remanentes de gas boliviano.
Esta dificultad se da, sobre todo, en el norte del país, pero es un problema que se repite cada invierno: cuando la demanda residencial escala de 17 a entre 55 y 70 millones de metros cúbicos diarios, el sistema prioriza a los hogares y recorta el suministro a industrias y estaciones de GNC con contratos interrumpibles. Este año, sin embargo, la situación fue especialmente intenso. El conflicto en el Golfo Pérsico encareció el GNL importado, que llegó a costar hasta USD 24 por millón de BTU —entre tres y cuatro veces el valor del gas de producción local—, y el gobierno eliminó el subsidio con el que el Estado absorbía esa diferencia. Las empresas debieron afrontar el precio pleno del gas importado en los picos de frío, o directamente quedarse sin suministro. Según datos del sector, unas 300 industrias sufrieron cortes parciales o totales, con impacto directo en sectores como el citrícola, la cerámica, los ingenios azucareros y las plantas metalúrgicas del NOA y el Litoral. La paradoja, como la describió un especialista en el sector, es que el gas no faltó en origen, sino capacidad de transporte para llevarlo a destino.
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El nuevo gasoducto busca, justamente, cerrar esa brecha. Con una capacidad inicial de 13 millones de metros cúbicos diarios (MMmcd) y una fecha de puesta en marcha prevista para abril de 2029, la infraestructura permitirá reducir en USD 700 millones anuales el uso de combustibles líquidos importados (GNL), al tiempo que habilitará exportaciones de gas a países limítrofes por alrededor de USD 450 millones por año.
Cómo será la obra
En términos técnicos, la obra contempla un trazado que parte de Tratayén, en la cuenca neuquina, y llega hasta La Carlota, en Córdoba, con un primer tramo de 278 kilómetros de 36 pulgadas de diámetro y un segundo de 475 kilómetros de 30 pulgadas. Las provincias atravesadas son Neuquén, Río Negro, La Pampa, San Luis y Córdoba.
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A ese núcleo central se suman obras complementarias sobre el sistema existente de TGN: 147 kilómetros de loops de 30 pulgadas en Córdoba, Santa Fe, Catamarca, Santiago del Estero y Tucumán, más la incorporación de hasta 71.000 HP de potencia en cinco plantas compresoras. En conjunto, estas ampliaciones sumarán hasta 14 MMmcd de capacidad adicional sobre la red actual, llevando la inversión total de los USD 1.500 millones del gasoducto principal a los USD 2.200 millones que incluyen todas las obras asociadas.
Horacio Pizarro, CEO de TGN, encuadró el proyecto en una visión de largo plazo para la industria energética argentina. “Argentina tiene una oportunidad extraordinaria para transformar, con una infraestructura troncal, el gas de Vaca Muerta en energía competitiva, con producción local, sustitución de importaciones y la generación de saldo exportable”, afirmó. El ejecutivo destacó que la inversión se concreta en un contexto de reglas claras y que el gasoducto representa “un puente para brindar más oportunidades de desarrollo económico y social”.
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En su pico de actividad, el conjunto de obras generará 2.000 puestos de trabajo. Además de atender la demanda interna, la ampliación de la red facilitará la evacuación de volúmenes crecientes de gas asociado a la expansión petrolera en la cuenca neuquina.

La distribución de la nueva capacidad no es homogénea a lo largo de la red. Del total de capacidad revertida disponible en el norte argentino, 3,5 MMmcd están destinados a mercados de exportación, mientras que el resto quedará comprometido para cubrir la demanda insatisfecha de centrales eléctricas, productores de hidrocarburos, empresas mineras e industrias de la región. Esa demanda de exportación apunta a Bolivia —que necesitará gas para su mercado interno a partir de 2029—, al norte de Chile, y eventualmente a Brasil a través de los gasoductos que atraviesan territorio boliviano.
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Cómo es el concurso de capacidad
La dinámica comercial del proyecto prevé dos procesos paralelos. Para el nuevo gasoducto, TGN convocará a fines de septiembre a un concurso de capacidad, que es el mecanismo regulado por el que los potenciales usuarios —industrias, distribuidoras, exportadores— reservan espacio en el ducto a cambio de compromisos contractuales de largo plazo (entre 10 y 35 años). Esas reservas son las que, en la práctica, financian y justifican económicamente la obra. En simultáneo, la empresa lanzará una manifestación de interés sobre el sistema TGN existente —una instancia previa y no vinculante en la que los interesados expresan su demanda potencial— seguida de un concurso abierto de capacidad sobre la red actual. La presentación y adjudicación de ofertas para ambas instancias está prevista para fines de noviembre.
TGN tiene previsto además presentar el proyecto ante el Ministerio de Economía para solicitar su adhesión al RIGI, el régimen que otorga beneficios impositivos, cambiarios y aduaneros a inversiones de gran escala. La obra lleva el nombre de Manuel Belgrano como referencia a la visión de desarrollo integral —económico y social— que el prócer impulsó para el país, en línea con el alcance federal del proyecto y la articulación territorial entre regiones que la nueva infraestructura busca generar.
Fuente: Infobae
OP: Sebastián Almada
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