Tras la tragedia en España, el arquero Jesús Owono se plantea dejar el fútbol

El arquero del FC Andorra atraviesa una profunda crisis emocional y depresión tras el trágico accidente que le costó la vida al delantero del Tenerife. Desde su entorno revelan que no logra superar la culpa, mientras que sus familiares denuncian hostigamiento y agresiones en su vida cotidiana.

La trágica muerte de Jesús De Miguel, delantero del CD Tenerife, dejó una herida profunda en el fútbol español cuyas esquirlas golpean con dureza fuera de las canchas. En el centro de esta pesadilla se encuentra Jesús Owono, el arquero del FC Andorra protagonista involuntario del fatal choque que le costó la vida al atacante el pasado fin de semana en la Segunda División.

Aquejado por un profundo sentimiento de culpa y un cuadro de desconexión emocional, el guardameta de 25 años se plantea seriamente abandonar la práctica profesional del deporte, incapaz de asimilar la magnitud de lo sucedido.

Contención psicológica y el peso de la culpa

Ante la gravedad del cuadro, el FC Andorra puso en marcha un riguroso plan de contención. El club le asignó un equipo de profesionales para acompañarlo en su recuperación psicológica, ayudándolo a comprender que se trató de una jugada desafortunada y un accidente propio de la competencia. Como parte de la terapia, los especialistas le muestran casos de otros atletas que atravesaron situaciones traumáticas similares para que logre procesar el duelo y recuperar estabilidad.

Sin embargo, el dolor humano supera cualquier análisis deportivo. Ana Maye, coordinadora general de la selección de Guinea Ecuatorial y persona de máxima confianza del arquero desde que este tenía 14 años, describió el calvario que vive el deportista:

“Por mucho que se lo digan, le apena muchísimo. Está muy afectado, sobre todo por el niño de un año y medio que tenía Jesús De Miguel y por su viuda. No sabe cómo gestionar todo esto”.

Maye agregó que el jugador se aferra a su fe y a la lectura de la Biblia, buscando un consuelo que hasta el momento le es esquivo: “Ojalá pudiera entender que no tiene que cargar con esa culpa… Nadie sale a un campo pensando que va a matar a otro jugador”.

Hostigamiento al entorno familiar y pedido de privacidad

La tragedia también salpicó de lleno a la familia de Owono, generando un clima de hostilidad que preocupa seriamente a su círculo íntimo. Según relató la coordinadora, el hermano menor del arquero —que juega en el País Vasco— es blanco constante de agravios:

“Al hermano de Jesús lo están llamando asesino. Le increpan en su equipo y hasta algunos padres le insultan. Es muy duro. Su hermana, que estudia en la Universidad de Valencia, también está sufriendo por lo que está pasando. No se lo merecen”.

En la misma línea, Maye reconoció que, aunque el dolor principal recae sobre los deudos del futbolista fallecido, la familia de Owono transita su propio calvario: “La familia del fallecido ha perdido a un ser muy querido y eso les pesa muchísimo. Pero a la familia de Jesús también les ha cambiado la vida para siempre y no se merecen que les estén destrozando de esta manera. Respeten su privacidad… Jesús necesita tiempo, ayuda y tranquilidad”.

Días atrás, el propio Owono había roto el silencio a través de un comunicado difundido por su institución:

“Estos han sido los días más difíciles de mi vida. Me cuesta encontrar las palabras y me resulta muy difícil asimilar todo lo que ha ocurrido. Siento un dolor inmenso por la pérdida de Jesús”.

Mientras la investigación judicial y los organismos deportivos evalúan las sanciones correspondientes, el futuro de Owono continúa envuelto en la incertidumbre, marcado a fuego por una tragedia que cambió su vida para siempre.

Op: J. Amaya

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