El juicio por la tragedia de 9 de Julio: de la oferta de prisión domiciliaria a la amenaza de una pena histórica

Marcos Gabriel Pereyra llegó al banquillo por el choque fatal de 2025. El rechazo a un juicio abreviado y la ciencia detrás del "cocaetileno", los ejes de un proceso que conmueve a San Juan.

Hay decisiones que marcan el destino de un proceso judicial, y la de la defensa de Marcos Gabriel Pereyra fue, al menos, arriesgada. Al joven imputado por provocar la doble tragedia vial de 9 de Julio en enero de 2025 se le ofreció una salida: tres años de prisión efectiva pero en la comodidad de su casa, un beneficio excepcional motivado por su reciente paternidad. La defensa dijo “no”, apostando a una pena en suspenso (sin cárcel). Este lunes, al abrirse el debate oral, esa moneda empezó a girar en el aire.

Hoy, Pereyra ya no negocia en una oficina; enfrenta un tribunal que podría dejarlo tras las rejas por mucho tiempo bajo una imputación pesada: homicidio culposo triplemente agravado.

Una estrategia de descarte

La primera jornada del juicio, presidida por el juez Sergio López Martí, tuvo una dinámica inesperada. Lo que prometía ser un desfile interminable de uniformados en el banquillo de los testigos se resolvió con pragmatismo. Tanto los fiscales Iván Grassi y Agostina Pérez, como los defensores Marcelo Fernández y Ludmila Derka, decidieron “limpiar” el expediente y desistir de numerosos policías cuyas declaraciones no aportaban valor real a la reconstrucción del hecho.

La estrategia es clara: el juicio no se ganará ni se perderá por lo que diga el agente que cortó el tránsito aquella madrugada en la Ruta 183. Se definirá en los laboratorios.

La ciencia en el banquillo: ¿Qué es el cocaetileno?

El corazón de la acusación de la UFI de Delitos Especiales no se basa en percepciones, sino en la química forense. Los análisis de sangre realizados a Pereyra tras la colisión frontal entre su Toyota Hilux y el Volkswagen Gol Power no solo arrojaron positivo para marihuana y cocaína. Los peritos detectaron una tercera variable letal: cocaetileno.

El cocaetileno es un metabolito que el hígado humano produce exclusivamente cuando una persona consume alcohol y cocaína al mismo tiempo. No se ingiere; se fabrica dentro del cuerpo y potencia los efectos de ambas drogas, alterando severamente los reflejos y la percepción del riesgo.

Para la Fiscalía, la presencia de esta sustancia es la prueba irrefutable de la “culpa temeraria”. Conducir bajo ese efecto anula cualquier argumento de imprevisto o fatalidad.

El dolor de las dos veredas

Más allá de los tecnicismos legales, el trasfondo de la tragedia de 9 de Julio sigue siendo el drama humano de dos familias destrozadas. Aquel 19 de enero de 2025, el impacto frontal en las inmediaciones de La Majadita se cobró dos vidas en situaciones muy distintas.

Por un lado, Juan Alberto Torres Figueroa (31), quien manejaba el Gol Power y cuya acompañante, Vanesa Ahumada, salvó su vida de milagro. Por el otro, Mirko Aballay Allende (23), quien iba en el asiento del acompañante de la camioneta de Pereyra. Mirko no era un desconocido para el imputado; era su amigo.

Es ese componente —el peso de haber provocado la muerte de un amigo y de un tercero inocente bajo los efectos de un cóctel químico— lo que flota en el aire de la sala de audiencias. Tras más de un año de investigación, el tiempo de las especulaciones terminó en San Juan. El juicio ya está en marcha, y la apuesta de la defensa de ir “por todo o nada” acaba de empezar a juzgarse.

POR LIC. EUGENIA VILA

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