A un año de su muerte, San Juan recordó al papa Francisco como símbolo de cercanía y compromiso

En la Catedral, destacaron su legado centrado en los pobres, la misericordia y su vínculo directo con los jóvenes.

Al cumplirse un año del fallecimiento de Papa Francisco, la Iglesia sanjuanina lo recordó con emoción y puso en valor un legado que, aseguran, sigue plenamente vigente. En la Catedral de San Juan Bautista, fieles y autoridades religiosas evocaron su figura como la de un líder cercano, comprometido con los más vulnerables y profundamente humano.

El padre Andrés Riveros, párroco del templo, expresó el sentimiento que atraviesa a la comunidad: “El corazón se estruja un poco, porque de verdad lo extrañamos como padre y como pastor”. En ese marco, destacó que el pontífice argentino logró actualizar el mensaje del Evangelio con una mirada centrada en los pobres, los enfermos y los marginados.

Según explicó, uno de los rasgos más valorados de Francisco fue su coherencia. “Su vida fue de una sola pieza, no solo decía cosas bonitas, sino que vivía el mandamiento del amor”, señaló, al resaltar la autenticidad que marcó su papado.

El sacerdote también hizo hincapié en el vínculo que el Papa construyó con los jóvenes, a quienes interpeló de manera directa y sin formalidades. En ese sentido, recordó una de sus frases más emblemáticas, cuando los alentó a “hacer lío” y comprometerse activamente con la realidad.

A un año de su partida, Riveros consideró que la verdadera dimensión de su figura aún se está comprendiendo. “Su potencial recién se está abriendo, como una flor que con el tiempo deja sentir su aroma”, reflexionó.

Además, llamó a dejar atrás divisiones en torno a su figura y a reconocer su importancia histórica. “Hemos tenido al argentino más importante, un profeta de la paz y padre de los pobres”, afirmó.

Como parte del homenaje, la Catedral organizó una semana de actividades bajo el concepto de “puertas abiertas”, inspirada en el mensaje de fraternidad que el Papa dejó plasmado en su encíclica Fratelli Tutti. Habrá encuentros destinados a distintos grupos —mujeres, hombres, jóvenes, familias y personas con discapacidad— con el objetivo de mantener vivo su mensaje.

Para la comunidad católica local, la mejor forma de recordarlo no es solo desde la memoria, sino también desde la acción cotidiana: promover el encuentro, la humildad y el reconocimiento del otro como un hermano.

Op: Juan Llarena

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