Crisis en las panaderías sanjuaninas: analizan subas de precios, caída en el consumo y menor calidad de harina

El sector panadero en la provincia enfrenta un panorama complejo por el encarecimiento de insumos, tarifas y salarios. Con un consumo per cápita en descenso, los comercios evalúan un nuevo incremento, reducción de personal y mayor automatización.

La actividad panadera en San Juan transita un momento de extrema complejidad, atravesada por serias dificultades para abastecerse de harina de buena calidad, constantes subas en los costos de producción y un cambio profundo en el comportamiento de los clientes. Frente a este escenario, los empresarios del sector analizan aplicar un nuevo incremento en las panificaciones que se ubicaría entre el 6% y el 8% para intentar frenar la pérdida de rentabilidad.

Desde la Cámara de Panaderos explicaron que el principal problema provino de las últimas cosechas de trigo, cuya calidad incidió directamente en el rendimiento de la harina y en el comportamiento de la masa durante el trabajo diario. Conseguir un producto óptimo se ha encarecido considerablemente: mientras que una bolsa de 25 kilos de buena calidad ronda los $22.000, las alternativas económicas se consiguen a unos $16.000. Ante esto, muchos establecimientos deben recurrir a aditivos importados y costosos para compensar las deficiencias de la materia prima.

Costos al rojo vivo y ajuste en las estructuras

La presión inflacionaria sobre los insumos se complementa con el impacto de las tarifas de servicios públicos y las actualizaciones salariales mensuales, obligando al sector a maniobrar con extrema cautela. Si bien los incrementos no se trasladan de forma inmediata —el último ajuste se demoró tres meses—, la situación financiera se vuelve cada vez más asfixiante.

Para subsistir, los comercios locales se han visto obligados a reestructurarse profundamente:

  • Ajuste de personal: Los panaderos redujeron la mano de obra al mínimo indispensable para poder achicar los costos operativos mensuales.

  • Apuesta tecnológica: Aquellos locales con mayor capacidad de inversión evalúan incorporar maquinaria de automatización para optimizar los procesos de producción con planteles de trabajadores más reducidos.

Cambio de hábitos y fuerte caída en el consumo

Por el lado de la demanda, el impacto en el bolsillo de los sanjuaninos modificó la dinámica de compra. Los consumidores priorizan estrictamente el precio por encima de la calidad, buscando de manera sistemática las opciones más económicas dentro de la oferta diaria.

Este fenómeno profundizó una contracción histórica en el mercado local: el consumo per cápita pasó drásticamente de unos 87 kilos a aproximadamente 63 kilos de pan por persona al año. De este modo, las panaderías sanjuaninas sostienen una lucha diaria entre la necesidad de ajustar precios para sobrevivir, la absorción de gastos fijos y la adaptación a un público con menor poder adquisitivo.

Los comentarios están cerrados.