“Hay mucho miedo a tomar los trenes”: el dramático escenario que todavía se vive en Toledo tras el choque ferroviario

La periodista Ana Isabel Jiménez describió en Infobae las tareas de identificación de las víctimas, la incertidumbre de las familias y la preocupación de los pasajeros por las fallas

El choque ferroviario en Toledo ocurrió cuando un tren AVE impactó contra una formación de la empresa Iryo que estaba detenida en la vía – Diego Radamés / Europa Press

El golpe de la maquinaria pesada, los controles de acceso y la llegada incesante de familiares marcaron, más de un día después, el escenario que dejó el choque entre un AVE y un tren Iryo en Toledo. En una red ferroviaria que conecta Madrid con Sevilla, Barcelona y Málaga y que utilizan a diario trabajadores, pacientes y familias, el siniestro provocó la muerte de 69 personas en el accidente ferroviario, entre ellas los argentinos Agustín Randazzo y Agustina Condegram.

La formación de Iryo estaba detenida cuando fue embestida por el AVE, según la información conocida durante la cobertura, y la jefa de Informativos de Radiotelevisión Diocesana de Toledo, Ana Isabel Jiménez, resumió en Infobae A las Nueve la cautela que aún mantenían los equipos en el lugar: “No se puede dar nada por descontado”.

Aunque las autoridades rebajaron la emergencia al nivel uno, Toledo seguía concentrando el trabajo más sensible de las horas posteriores al accidente: la atención de los heridos, los exámenes forenses y la búsqueda de respuestas para quienes no habían logrado contactar a sus allegados.

El Instituto Anatómico Forense de Toledo realiza las autopsias, mientras la Guardia Civil comunica las identificaciones a los familiares reunidos en la Casa de Ejercicios, un edificio del Arzobispado. En ese contexto, Jiménez advirtió que había “como unas 70 denuncias de personas desaparecidas”, una cifra todavía sujeta a confirmaciones.

El Instituto Anatómico Forense de Toledo realiza las autopsias para identificar a las sesenta y nueve personas que murieron en el accidente - Diego Radamés / Europa PressEl Instituto Anatómico Forense de Toledo realiza las autopsias para identificar a las sesenta y nueve personas que murieron en el accidente – Diego Radamés / Europa Press

Esa lista no implicaba, necesariamente, que todas esas personas siguieran sin ser localizadas. Parte de los pasajeros permanecía en unidades de cuidados intensivos y otros no habían podido ser identificados por los equipos, explicó la periodista.

La cifra oficial de fallecidos se mantenía en 69, de acuerdo con el organismo judicial citado durante la entrevista, pero el proceso requería tiempo debido a las condiciones de algunos cuerpos y a las dificultades para entregar los restos a las familias. Mientras continuaban esas tareas, Jiménez señaló que los sectores más afectados eran reconocibles desde el exterior de las formaciones: “Lo peor está en los primeros vagones del AVE y en los últimos del Iryo”.

Los daños se concentraron en extremos opuestos de las dos formaciones

La ubicación de los vagones con daños más graves ayudaba a explicar el alcance de la tragedia. Entre las víctimas identificadas había personas que viajaban en los coches iniciales del tren de alta velocidad, mientras los últimos coches de Iryo recibieron el impacto.

Jiménez también mencionó que en los trenes viajaban personas conocidas, ciudadanos de otros países y una exministra de un Gobierno del Partido Popular, que iba en un vagón VIP.

La periodista estimó que alrededor de medio centenar de extranjeros se encontraba a bordo, aunque aclaró que se trataba de un dato preliminar que podía modificarse a medida que avanzaran las identificaciones. Sobre una red que durante años fue presentada como referencia del transporte ferroviario, recordó una valoración que escuchaba con frecuencia: “El AVE funcionaba”.

Los mayores daños estructurales se concentraron en los primeros coches del AVE y en los últimos vagones del tren Iryo  REUTERS/Violeta Santos MouraLos mayores daños estructurales se concentraron en los primeros coches del AVE y en los últimos vagones del tren Iryo REUTERS/Violeta Santos Moura

Entre los muertos estaba Agustín Randazzo, argentino de 51 años que residía en España desde hacía dos décadas y viajaba por trabajo hacia Málaga o Sevilla. La otra víctima argentina fue identificada como Agustina Condegram. Sus nombres se sumaron a un procedimiento de identificación que continuaba bajo supervisión judicial, en paralelo con la retirada de los vagones y el acompañamiento a los familiares.

Reclamos por retrasos y fallas del servicio

La tragedia también instaló una preocupación entre usuarios habituales de la alta velocidad española. Jiménez sostuvo que los retrasos, las interrupciones y otros problemas venían acumulando malestar en los últimos años, y que el choque profundizó esa inquietud en la víspera de un fin de semana de gran movilidad por el Día de Todos los Santos.

Los desplazamientos por carretera, tren y avión previstos para esas fechas coincidieron con una sensación extendida entre viajeros, según la periodista: “Hay mucho miedo a coger los trenes”.

Como parte de ese malestar, la jefa de Informativos de Radiotelevisión Diocesana de Toledo relató el caso de un tren que permaneció tres horas detenido y sin luz dentro de un túnel. Otra formación acudió al lugar y los pasajeros tuvieron que cruzar por una pasarela para salir del convoy, indicó.

Los cambios de horarios y una menor disponibilidad de servicios también formaron parte de los reclamos recogidos durante la cobertura, mientras el accidente ponía bajo examen el funcionamiento de una infraestructura clave para los viajes entre las principales ciudades del país.

El ministro de Transportes Óscar Puente descartó una renuncia y sostuvo que esperará los resultados de la investigación para determinar responsabilidades - Europa PressEl ministro de Transportes Óscar Puente descartó una renuncia y sostuvo que esperará los resultados de la investigación para determinar responsabilidades – Europa Press

El ministro de Transportes, Óscar Puente, afirmó que no adelantaría responsabilidades hasta que concluyera la investigación sobre el choque.

Consultado por su papel durante la crisis y por las críticas vinculadas al deterioro del servicio, el funcionario rechazó la posibilidad de dimitir y respondió: “No me voy a esconder detrás de nadie”.

Jiménez señaló que las objeciones a la gestión del ministro se sumaron al impacto inmediato de la tragedia, mientras las autoridades mantenían las tareas de identificación, la asistencia a los heridos y la retirada de los trenes afectados.

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