“No le tenía miedo a la muerte”: el conmovedor adiós a Carlos Heredia, uno de los héroes de la tragedia aérea de San Juan

Javier Ortiz, amigo de toda la vida del funcionario vallisto, recordó su compromiso con el servicio, su amor por Valle Fértil y la vocación que lo llevó a dedicar su vida a proteger a los demás. Su testimonio retrata el legado de un hombre que dejó una huella imborrable en la comunidad.

La tragedia aérea que conmocionó a San Juan dejó un profundo vacío en toda la provincia, pero especialmente en Valle Fértil, donde la figura de Carlos Heredia trascendía su rol como integrante de Bomberos y Protección Civil. Para quienes lo conocieron desde joven, su partida representa la pérdida de un amigo, un vecino y un hombre que hizo del servicio una forma de vida.

Uno de esos testimonios es el de Javier Ortiz, amigo inseparable desde los años del Colegio Nacional. La noticia de la caída del helicóptero lo sorprendió durante un almuerzo y, según contó, el impacto fue devastador. “Nos pusimos todos mal, nos juntamos con los excompañeros y lloramos”, expresó al recordar el momento en que confirmaron la muerte del “Flaco”, como lo llamaban afectuosamente.

Ortiz aseguró que Heredia nunca se olvidó de sus raíces. Más allá de los cargos de responsabilidad que ocupó en Bomberos y Protección Civil, siempre regresaba a Valle Fértil y mantenía un fuerte vínculo con su gente. Su compromiso iba mucho más allá de las obligaciones laborales y se reflejaba en cada acción solidaria que emprendía.

Entre los recuerdos que más lo emocionan, Javier destacó una iniciativa que marcó a decenas de estudiantes y docentes de una escuela albergue ubicada en las Sierras de Elizondo. Por decisión propia, Heredia organizó una capacitación junto a bomberos en formación. Para llegar hasta el establecimiento caminaron cerca de 30 kilómetros por la montaña, cargando mochilas de aproximadamente 20 kilos, con el único objetivo de enseñar cómo actuar ante incendios y sismos.

“Amaba su trabajo. Era un profesional que siempre estaba dispuesto a ayudar”, recordó Ortiz, quien además señaló que el respeto que despertaba Heredia trascendía cualquier diferencia política. Su vocación de servicio era reconocida por todos aquellos que compartieron tareas con él o fueron asistidos en alguna emergencia.

Esa dedicación no se detuvo ni en sus últimos días. Según relató su amigo, hacía apenas unas jornadas habían conversado sobre las intensas nevadas que afectaban la cordillera sanjuanina. Heredia buscaba información para coordinar operativos destinados a rescatar a pobladores aislados, una muestra más de que permanecía atento a cada situación que requiriera su intervención.

Al recordar los riesgos que asumía en cada misión, Ortiz resumió la personalidad del funcionario con una frase que quedó grabada entre quienes lo conocieron: “Somos nacidos y criados con el mote y el hierbeado al lado del fuego, y no le teníamos miedo a la muerte. Él no le tenía miedo a la muerte”.

Para su entorno, esas palabras no describen una actitud temeraria, sino la convicción de alguien que entendía que su deber era estar presente allí donde otros necesitaban ayuda, incluso en los escenarios más difíciles.

Hoy, mientras San Juan intenta sobreponerse a la mayor tragedia aérea de su historia, el nombre de Carlos Heredia permanece asociado al compromiso, la solidaridad y la entrega absoluta. En Valle Fértil, donde nació y forjó su identidad, el “Flaco” será recordado como un hombre que nunca dejó de servir a los demás y cuya vocación lo acompañó hasta el último instante de su vida.

op: checo murciano

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