Radiografía digital: casi 6 de cada 10 chicos sanjuaninos de tercer grado ya tienen celular propio

Los datos surgen del operativo nacional Aprender. La provincia acompaña una tendencia irreversible que reaviva el debate sobre la prohibición o el uso pedagógico de las pantallas en las aulas.

El acceso a la tecnología es cada vez más precoz. En San Juan, el 58% de los alumnos de tercer grado de primaria (chicos de apenas 8 años) ya cuenta con un teléfono móvil de uso exclusivo. Así lo revelan los datos del operativo Aprender, procesados en un informe clave de la organización Argentinos por la Educación.

La cifra ubica a la provincia en sintonía con la tendencia general del país, consolidando un escenario que desafía de manera directa tanto a los métodos de enseñanza tradicionales como a las dinámicas de crianza familiar.

El mapa de las pantallas en el aula de tercer grado

A nivel país, la tenencia de dispositivos móviles entre los estudiantes de nivel primario se divide de la siguiente manera:

Situación del alumno Porcentaje nacional Realidad en San Juan
Tiene celular propio 58,6% Muy cercano al promedio (casi 6 de cada 10)
Usa el de un familiar 23,2% Alrededor de 2 de cada 10 chicos
No tiene acceso a un celular 18,2% Menos de 2 de cada 10 chicos

Comparativa regional: San Juan se posiciona en un lote intermedio a nivel nacional, con un comportamiento idéntico al de provincias como Entre Ríos y Salta. En los extremos del ranking, provincias como Santa Cruz y Catamarca lideran en conectividad temprana (mayor porcentaje de celulares propios), mientras que Misiones, Formosa y Chaco registran los índices de acceso más bajos.

Pantallas en la escuela: ¿Aliadas o enemigas del aprendizaje?

La masificación del celular a los 8 años vuelve a poner en agenda una discusión urgente en el sistema educativo sanjuanino y nacional: ¿qué hacer con el teléfono dentro de la escuela?

Actualmente, las posturas de los ministerios de educación y de las escuelas se dividen en dos grandes corrientes:

  1. La prohibición / regulación estricta: Algunas jurisdicciones del país ya avanzaron con normativas para prohibir el uso de teléfonos inteligentes durante el horario de clase (e incluso en los recreos), argumentando que dispersan la atención, afectan la socialización cara a cara y fomentan la ansiedad.

  2. La integración pedagógica: Otras corrientes proponen no dar la espalda a la realidad tecnológica y abogan por capacitar a los docentes para utilizar el dispositivo como una herramienta de investigación y aprendizaje supervisado dentro del aula.

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