San Juan activa protocolos preventivos ante un probable escenario de abundante agua por El Niño
La combinación de nieve histórica en la cordillera y las previsiones de intensas lluvias estivales plantean una temporada bisagra. La Provincia ya realiza tareas de encauzamiento y monitoreo a través del COPRE.
Tras un prolongado ciclo de sequía, la provincia de San Juan afronta un cambio de paradigma hídrico que exige máxima preparación. La presencia confirmada del fenómeno de El Niño, sumada a una acumulación de nieve en la cordillera que no se registraba hace años y al pronóstico de precipitaciones estivales por encima de la media, configura un escenario de abundante disponibilidad de agua, pero también de potenciales riesgos operativos.
Frente a esta situación, el Gobierno provincial puso en marcha una estrategia preventiva integral articulada a través de la Coordinación Provincial de Respuesta ante Emergencia (COPRE), organismo que reúne a distintas áreas estatales y municipios para intervenir infraestructura crítica antes del inicio de los mayores caudales.

Las 5 claves del escenario hídrico en la provincia
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El impacto de El Niño: Las mediciones en el océano Pacífico Ecuatorial muestran anomalías térmicas de entre 2,5 °C y 5 °C por encima de lo normal, con proyecciones de fortalecerse a categoría “muy fuerte”. Para San Juan, esto no implica lluvias diarias, sino un aumento considerable en la probabilidad de tormentas intensas durante la primavera y el verano.
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El factor del deshielo: Las intensas nevadas invernales garantizan reservas clave para el consumo y la producción. No obstante, el foco está puesto en la velocidad de derretimiento. Un ascenso paulatino de la temperatura permitirá un flujo regulado, mientras que un golpe de calor repentino aceleraría el caudal de los ríos, complicando el panorama si coincide con lluvias en cordillera.
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Riesgos aluvionales y zonas vulnerables: Aunque la recuperación de caudales es una noticia positiva para la agricultura y los embalses, el ingreso de volúmenes masivos en lapsos cortos puede generar crecidas repentinas. Las áreas de piedemonte, sectores de revenición y departamentos como Calingasta, Iglesia, Jáchal, Valle Fértil, Albardón, Sarmiento, Zonda y Ullum se mantienen bajo observación prioritaria por riesgo de aluviones y cortes de rutas.
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El rol del sistema de diques: A diferencia de décadas pasadas, la provincia cuenta con una capacidad de regulación reforzada gracias a los embalses Los Caracoles, Punta Negra y Ullum sobre el río San Juan, y Cuesta del Viento en el río Jáchal. Paralelamente, se ejecutan obras de limpieza, refuerzo de defensas y encauzamiento en ríos y arroyos estratégicos.
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Monitoreo y anticipación: Las autoridades remarcan que la preparación no busca alarmar, sino minimizar daños. Mientras que el comportamiento de los ríos por deshielo ofrece varios días de margen para el monitoreo, las tormentas severas con granizo o aluviones pueden desarrollarse en cuestión de horas.
Se recomienda a la población seguir de manera estricta los comunicados de Protección Civil y los canales oficiales ante la emisión de alertas meteorológicas.
Rivero. C
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