Condenan a Daniel Algarilla por estafa, pero seguirá en libertad

El extrabajador de la morgue del Hospital Marcial Quiroga, que se presentaba como profesor de una carrera privada, recibió 1 año y 6 meses de prisión condicional. El juez no dispuso la reparación económica solicitada por las víctimas.

Daniel Algarilla, extrabajador de la morgue del Hospital Marcial Quiroga y quien se presentaba como docente de una carrera privada de evisceración, fue condenado este martes por el juez Mariano Carrera a 1 año y 6 meses de prisión condicional por el delito de estafa en perjuicio de cuatro personas. Sin embargo, el hombre continuará en libertad y deberá cumplir con reglas de conducta durante dos años.

El caso, que se extendió por varios días, contó con más de veinte testigos que detallaron cómo Algarilla ofrecía una carrera universitaria que nunca existió, utilizando para ello las instalaciones del hospital sin autorización. Según la Fiscalía, a pesar de que las denuncias formales sumaban cuatro, podrían existir más personas afectadas por los engaños del hombre.

Durante el juicio, los estudiantes relataron que realizaron prácticas con restos humanos sin las medidas de seguridad correspondientes y que Algarilla incluso introdujo animales en la morgue del hospital, donde trabajaba hasta su despido.

Representantes de las instituciones involucradas, como la directora del instituto Eleva y el presidente del grupo Sevilla, aclararon que su intervención se limitaba a difundir la carrera o dar constancia de asistencia interna, sin avalar el carácter habilitante de la formación ofrecida por Algarilla.

Por su parte, la defensa sostuvo que las denuncias eran producto de una supuesta venganza de una ex pareja de Algarilla y apuntó a que las verdaderas responsables podrían ser las directoras de los institutos. Una de ellas, Karen Heredia, enfrenta actualmente 43 denuncias por estafa en trámite de investigación.

El juez decidió no hacer lugar a la reparación económica solicitada por la querella y estableció que Algarilla cumpla reglas de conducta durante dos años, manteniendo así su libertad.

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