El Gobierno busca atraer inversiones privadas para el desarrollo nuclear: cómo es el plan y qué plazos prevé
El Ejecutivo quiere aprovechar una ventana de oportunidad en medio la alianza con EE.UU y las necesidades energéticas globales. El plan directriz para el área.
Exportaciones de alto valor, seguridad energética y liderazgo regional. Esos son los puntos claves del Plan Nuclear Argentina 2026, que publicó la Secretaría de Asuntos Nucleares en commemoración del día nacional, que fue el domingo 31 de mayo.
La nueva hoja de ruta apunta a un cambio de paradigma profundo: por primera vez en los 76 años de política nuclear en el país. El Estado instó al sector privado a invertir en la industria, tanto en lo que es la generación como la fabricación de insumos, como partes y combustibles. Busca que el Estado sea el regulador y el garante de las políticas y los privados -nacionales y extranjeros- sean los que asuman un rol protagónico en el desarrollo del sector a nivel nacional.
La Secretaría de Asuntos Nucleares, que comanda Federico Ramos Nápoli, ordenó el plan en cuatro grandes objetivos para aprovechar la capacidad tecnológica argentina en una etapa en la que el mundo vuelve a mirar al sector como alternativa de generación energética limpia y más económica que los combustibles fósiles, más luego del salto en los valores del petróleo y el gas por la guerra en Medio Oriente.
Los lineamientos oficiales llegaron en momentos de un creciente interés de empresas entre nacionales y estadounidenses, por participar en el sector nuclear argentino.
Como muestra de ello, la Argentina y Estados Unidos participaron del cuarto taller regional FIRST sobre tecnologías de energía nuclear orientado a intercambiar experiencias regulatorias, de seguridad y desarrollo de capacidades para la expansión de esta fuente de energía en América Latina.
Aunque fuentes oficiales consultadas por TN evitaron compartir cifras sobre estimaciones del negocio, ni de las exportaciones potenciales, se sabe de varios proyectos en marcha, entre ellos:
- La firma Nano Nuclear Energy se asoció en marzo con la estatal Dioxitek para producir combustible a partir de uranio en la planta de la provincia de Formosa.
- La firma estadounidense busca ingresar al RIGI con una inversión por más de US$230 millones para esa operatoria, orientada a la exportación del combustible nuclear.
- En tanto, Meitner Energy trabaja en conjunto con la estatal rionegrina Invap en el desarrollo del reactor ACR-300, también con potencial exportador.

Otro medio centenar de firmas expresaron interés en el sector durante la Argentina Week que se desarrolló en marzo en Nueva York. Sobre todo en comprar o asociarse para el uso de las licencias nucleares de Impsa, la metalúrgica mendocina que fue la primera privatización de Javier Milei.
También siguen de cerca las novedades que surjan de la posible exploración para posterior explotación de uranio en zonas mineras de la Patagonia y Cuyo, que tomaron impulso tras la aprobación de la Ley de Glaciares.
Todo mientras se espera que el Gobierno lance la licitación para vender el 44% de las acciones de Nucleoeléctrica, la estatal que maneja las tres centrales de generación de energía nuclear que tiene el país (Atucha I y II en Zárate, y Embalse en Córdoba).
Las claves de la convocatoria a los privados para que inviertan en energía nuclear
En el plan estratégico, la Secrearía de Asuntos Nucleares, remarcó que la nueva política apunta a separar de manera clara la conducción política de la operatoria en el sector.
Sin abandonar la disciplina fiscal, la dependencia que conduce Ramos Nápoli enfatizó que en la política nuclear que encara la gestión Milei, el Estado “conduce y asume las funciones del marco regulatorio independiente, las garantías soberanas asociadas a compromisos internacionales, la responsabilidad última en materia de seguridad nuclear y radiológica, y la conducción del sistema de formación especializada”.
“El conjunto de actividades restantes admite, y en muchos casos requiere, articulación con actores privados cuya eficiencia operativa, capacidad de gestión comercial y disponibilidad de capital complementan las funciones estatales. La incorporación de capital privado, gestión privada y modalidades de asociación público-privada debe entenderse como herramienta para llevar la capacidad técnica instalada a escala industrial sostenible”, remarcó el escrito.

En los principios expuestos en el Plan Nuclear, se enfatizó que “las experiencias internacionales más exitosas combinan rectoría pública estricta con eficiencia operativa privada, y no existe razón estructural por la cual Argentina deba renunciar a esa combinación”.
En ese sentido, apunta a un esquema en el que la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) aporta investigación, desarrollo y profesionales de calidad, mientras las empresas invierten en proyectos nacionales y asumen el riesgo.
Así, según la visión oficial, la experiencia y el conocimiento de la CNEA se combinan con el capital y la capacidad de gestión del sector privado, para potenciar cada eslabón de la cadena nuclear argentina.
“El problema central del sector nuclear argentino dejó de ser de naturaleza técnica con bastante antelación al período presente. La capacidad de diseño, operación, fabricación y producción está consolidada y se reproduce dentro de los procesos institucionales del sector. Lo que el sector no ha logrado consolidar de manera equivalente es el marco institucional, comercial y de gestión que convierta esa capacidad técnica en industria a escala, en flujos de exportación sostenidos y en retorno verificable para el país que financió su construcción durante 75 años”, se remarcó.
Fuente: TN
Rivero. C
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